Y aqui estoy. Sólo con un teclado y con muchisimos pensamientos que parecen gritar dentro de mi cabeza. Estoy en un rincón cualquiera. En un momento cualquiera. Acompañada por el silencio de la oficina.
De repente, el silencio de la oficina se cuela en mi mente, y ésta se queda en blanco; porque es vergonzosa, y asi, de esta manera desprevenida y confrontada al momento presente y a las teclas del ordenador, ya no sabe qué pensar.
Me resulta curioso cómo en cuestion de segundos, el millón de vocecillas que se agitan dentro de mi, de manera inesperada, se callan, se tornan mudas. Me abandonan y me dejan sola con el rumor de la fotocopiadora/impresora. El silencio en este edificio es gris, gris como las paredes que me rodean, gris como estaba el cielo esta mañana, gris como las farolas que iluminan mi calle por las noche. Gris. Como la mezcla del blanco y el negro.
viernes, 9 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario