Que razón tiene la voz amiga cuando te dice que las cosas que haces por los demás no son más que un reflejo de lo que a ti te gustaría que hiciesen por ti.
Gracias Vasca.
También es cierto que todo lo que das no siempre se te devuelve en el mismo idioma y que si esperas tu mismo lenguaje puedes llegar hasta pudrirte.
Gracias Pablo.
Esperar de las personas que sean lo que queremos es limitar su libertad y a la vez es limitar la nuestra.
Gracias Reiki.
Si no queremos que nos aprieten, no debemos apretar.
¿verdad, Pato?
vaya... qué sencillo.
miércoles, 17 de febrero de 2010
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