martes, 16 de febrero de 2010

Cuando no consigue lo que pretende, algo se le mueve en el estomago.

Es una masa negra, llena de bultos, de ira y de rabia. Poco a poco nota como se expande y la invade, desde la barriga hasta el cerebro.

Sin embargo, es curioso, porque al corazon, se lo salta.

No sabe bien bien si es porque no quiere dañarlo o simplemente porque tiene una coraza tan dura que es inmune a ese humo negro que parece nublarle la vision.

Aun asi, cuando se halla de lleno en el torbellino de los pensamientos incoherentes, si permanece inmovil, el humo negro se esfuma.
El secreto, ha descubierto, es no hacer nada mientras se esta propagando. Hay que dejar que se expanda, que sea consciente de que su lugar no es este cuerpo y de que desaparezca.

Sin embargo, siempre vuelve. Como un viejo patron.

Es un esfuerzo constante el que debe hacer para mantener a raya esa explosion de negrura. ¿de donde viene? ¿Cómo narices ha podido instalarse en sus entrañas?

Parece mentira la fuerza con la que se asoma a ver si puede contaminar su cabeza.

Permanece fria. Observa la emocion. Observa el recorrido y no se identifica.

Cuando el humo escampa la primera reflexion que cruza su mente como un relampago, tiene que ver con un sentimiento de inmadurez - se siente infantil por ser caprichosa.

Sin embargo, con el paso de los segundos entiende que el juzgarse de esa manera no hace mas que permitir que el humo se enquiste.

Asi, con indulgencia y amor, adquiere consciencia de que en realidad lo que esta ocurriendo es que está creciendo. Se está conociendo. No está cediendo. Está evolucionando.

Con paciencia, y perseverancia.

Por y para ella.

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